Nota del Editor: Cómo ya se ha hecho en ocasiones anteriores, ahora es el turno de un artículo proveniente de nuestra comunidad en inglés The Art of Manliness Community, escrito por uno de nuestros miembros, solíamos publicarlos los jueves en nuestra versión en inglés. En esta ocasión es el turno de Mr. Cook, quién nos va a contar como hacer el Martini perfecto. Pon algo de música de “Rat Pack” y sigue sus instrucciones.

“Hubo una mujer que me tornó a la bebida, pero nunca tuve la cortesía de agradecérselo.” -W.C. Fields.

Hoy vamos a tratar un tema que se discute desde el mismo origen de los tiempo. Bueno, en realidad desde los años cincuenta como mínimo. ¿Cómo se hace el “Martini perfecto”? Si le haces esa pregunta a diez conocedores de Martini, apuesto a que obtendrás diez respuestas diferentes, y la mayoría serán basura. Estimados lectores, hoy pretendo poner fin a esta discusión de una vez por todas. A continuación compartiré con ustedes la única manera de hacer un Martini perfecto. Léanla, memorícenla, vuélvanse uno con ella, ya que esta fórmula es su tiquete a la buena vida.

Para comenzar, necesitarás algunos elementos:

  • Hielo. Mucho hielo.
  • Copas de tallo para Martini debidamente congeladas (esto significa que deben estar en el congelador al menos una hora antes de preparar el Martini. Para evitar confusiones y desastres, sugeriría poner los vasos en el congelador y mantenerlos allí permanentemente).
  • Vermut.
  • Jarra de vidrio o mezclador metálico.
  • Adornos. Pueden ser aceitunas o cáscaras de limón.  Estos dos son los únicos adornos permitidos. Seguro, puedes utilizar cebollas de coctel y seguiría siendo un Martini, ¿verdad? La respuesta es no. Sería un Gibson.
  • Y por último pero no menos importante: Ginebra. Presten atención, queridos lectores. Dije GINEBRA. No mencioné sabores a fruta, chocolate o algún caramelo. Esas bebidas que mencioné pueden “parecer un Martini”, por el vaso en el que se ingieren, pero ahí terminan las similitudes. Y no empiecen con sus cuentos de James Bond y el vodka. ¡NO! Eso tampoco es un Martini. Caso cerrado.

Impactante, lo sé.

Doce pasos para lograr el Martini perfecto

1. Primero toma el vermut del refrigerador. Necesita estar en el refrigerador porque es una bebida perecedera. Retira la tapa y llénala de vermut. Es justo la cantidad de vermut que necesitas.

2. Ahora, toma la jarra de cristal o el mezclador de la nevera, donde debe permanecer siempre.

3. Pon hielo en el contenedor (Un cantidad generosa de cubos, al menos siete y ocho en mi opinión), y agrega el vermut. Tu objetivo es lograr que el vermut impregne no solo el fondo del contenedor, sino el hielo. Dale una sacudida y bota el vermut al desagüe. No es necesario que agites el recipiente hasta la muerte, una gota o dos de vermut es suficiente proporción.

4. Ahora vamos con la ginebra, que para variar también debe mantenerse en el congelador. Tengamos buen gusto, amigos. El hombre contemporáneo ha sido obligado a creer por diversos restaurantes y bares que el tamaño de un Martini puede variar entre un pequeño vaso y una bola de boliche. No, no, no. Dos tragos. Esos son tres onzas. Nada más, nada menos. Bueno, tal vez media onza menos está bien.

5. El paso a seguir depende del contenedor que estás utilizando. Si es una jarra de vidrio, bates. Si es un mezclador de metal, lo agitas como un remolino de una manera algo vigorosa, sin ser violento. Lo que buscas en este paso es generar una cadena de frio con la fricción del hielo, sin dañar la ginebra. La ginebra necesita ser mezclada sutilmente con el vermut, y debe haber algo de hielo diluido en la mezcla. En resumidas cuentas, bátelo o agítalo.

6. En este punto, puedes dejar el contenedor mientras guardas todos los elementos que hasta ahora has utilizado en su lugar. Pon algo de buena música. En mi opinión toda esa música Lounge está bien. Mancini, Julie London, Les Baxter.  Yo también los escucho. Pero mi primer instinto, ahora y siempre será poner música de Frank Sinatra. ¿Para qué perder tiempo? Después de Sinatra, puedo poner a Dean-O, a Sammy y una vez ya haya agotado sus discografías, ahí pongo música Lounge.

7. Bueno, volvamos a la bebida. Agítala un poco más.

8. Ahora para los pasa bocas. Nada mejor que un buen maní, preferiblemente español si puedes conseguirlo. Siempre eran suficientemente buenos para papá, por eso siempre los escojo. Puede que el gusto haya sido heredado por la genética. Otras opciones son las nueces mixtas o incluso queso azul sobre galletas. Mientras no sean galletas de animalitos, galletas Goldfish, Chex Mix o algo cubierto con yogurt, estarás bien.

9. No olvidaste nuestra bebida ¿Verdad? Agítala un poco más.

10. Saca las aceitunas de la nevera. Toma un mondadientes o palillo y empuja el pimiento del centro hacia afuera. Toma dos aceitunas.

11. Agita un poco más el contenedor.

12. Sirve la mezcla en dos vasos de Martini (Digo dos porque los Martini deben ser consumidos en presencia de mujeres hermosas. La misma lógica aplica para las aceitunas. Utilizas dos, porque como decía Sinatra: Tendrás una para ti y otra para a hermosa mujer que va a entrar por la puerta en un momento). Aceitunas adentro, problemas del día afuera. ¡Salud!

“Si vas a beber, no manejes. Nisiquiera juegues golf.” Dean Martin.

Reglas de etiqueta para beber un martini

Los Martini son bebidas serias, para gente seria, dicho esto:

Como ya había mencionado, los Martini no deben ser hechos con amaretto, ser tan grandes como un balón de fútbol americano y nunca, nunca, nunca deben beberse mientras se usan jeans, camisetas o gorras (al derecho, al revés, de lado, N.O. ¡NO!). Claro, un smoking es el mejor atuendo para beber un Martini, pero definitivamente no el más práctico. Una buena chaqueta y una camisa bastarán (Por camisa me refiero a elegante, aléjate de las camisas hawaianas). En la foto tenemos a Frank Sinatra, tomada de la película “De aquí a la eternidad.” Pero ya sabías eso ¿Verdad? VERDAD!?!?!?!

Recuerda, el Martini es el rey de los cocteles. Es de otra era. El Martini no es una bebida que se deba beber rápidamente, es una bebida que se debe disfrutar, en un estado de relajación máxima. Deja a los chicos universitarios y de fraternidad todo ese ajetreo vigoroso del contenedor y esas bebidas hasta el fondo, sin siquiera permitir que el hielo se diluya. Hombres que beben sus “Martini” con chocolate en ellos, o Vodka:  Vean la película “The Tender Trap”. Ahora, no soy partidario de utilizar partes iguales de Ginebra y Vermut, mucho menos prepararlos en peceras como en la película que acabo de mencionar. En la época de mi padre, los Martini se preparaban en grandes jarras de vidrio, con hielo y allí reposaban; como en la película “La comezón del Séptimo año”. Sin embargo yo recomendaría retirar los cubos antes de tomar. A Marilyn Monroe no parecía importarle.

“La felicidad es un Dry Martini y una buena mujer… O una Mala mujer.” George Burns.

Escrito por Mr. Cook.

 

 

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