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La siguiente publicación fue escrita por uno de nuestros colaboradores,  Carlos Gamboa.  Si te gustaría tambien que miles de hombres lean tus escritos, puedes contribuir con una publicación utilizando este formulario de contacto.

En un debate es importante evitar los insultos, actitudes condescendientes o ataque personales, esto solo muestra dos cosas: la inhabilidad de debatir y/o la falta de solidez del argumento. Es importante identificar estos elementos en el argumento del oponente ya que nos proporciona los medios para desarticular sus argumentos fácilmente.

El uso de lenguaje es un factor indispensable en un debate así se evitan, también, errores categóricos (usar la misma palabra para hablar de algo diferente). Conocer el significado de las palabras que utilizamos no solo ayuda a comunicar la postura efectivamente sino que le da un matiz de precisión a nuestro argumento. Esta habilidad es útil también para cuestionar la postura un oponente cuando usa palabras de una manera imprecisa.

Debemos tener claro es lo que se está debatiendo y así como nuestra posición al respecto. Además es indispensable conocer, con claridad, la posición del oponente, esto nos ayuda identificar los puntos débiles del argumento y así formular una refutación firme. Cuando cursaba la universidad para un examen de historia nos pusieron a desarrollar un debate. El profesor asignaba la postura que cada estudiante debía debatir, teníamos varias semanas para preparar nuestro argumento. Sin embargo, momentos antes del que comenzara el debate, el profesor invirtió los papeles y hacia que argumentáramos en contra de la postura que habíamos preparado para defender. Obviamente hubo muchos debates incoherentes, pausas largas e incomodas y debatidodores carentes de argumentos deseando que se los tragara la tierra. Sin embargo, los compañeros que mantenían la compostura y lograban hacer un argumento coherente, dadas las circunstancias, eran los que estaban bien informados sobre la postura de la oposición.

No todos los debates son formales. La mayoría de estos no ocurren legislaturas o salones de clase sino en reuniones de amigos y en lugares públicos. Los temas típicamente son espontáneos y abarcan una variedad bastante amplia.  Lo que es fundamental para ganar un debate formal o informal yace en nuestra habilidad de apegarnos a ciertas reglas básicas.

Los debates, sobre todo entre amigos, tienden a terminar en gritos y desafortunadamente en ocasiones terminan resolviéndose a puños. Así que, en un debate,  hay que evitar a toda costa alterarnos. Cuando se pierde la calma se pierde la habilidad de razonar lógicamente. Alzar la voz y gritarle al oponente que está equivocado tiende a ser contraproducente ya que muestra nuestra inhabilidad de formular un argumento válido. Aseverar que alguien está equivocado no significa nada si no se corrobora con evidencia.  Es más eficaz probar lo equivocado  del argumento de nuestro oponente con contrargumentos lógicos y verificables.

Tener la última palabra no significa ser el ganador. Las conclusiones de debates informales tienden a ser tediosos porque típicamente los participantes piensan que decir la última palabra equivale a ganar. Esto no es cierto. Lo mejor es concluir haciendo un breve, pero sólido, resumen ilustrando como nuestra postura refuta claramente la de nuestro contrincante y no agregar nada más.

Cuando una persona está perdiendo, típicamente comienza a divagar y a alejarse del tema del debate. Esto es una indicación de que nuestro oponente está perdiendo; está tratando de cambiar el tema  y así evitar que notemos las debilidades de su argumento. Debemos evitar caer en esta trampa, lo mejor es volver al tema central del debate.

Después haber presentado nuestro argumento debemos dejar que nuestro oponente hable. Si nuestro oponente no sabe bien de lo que está hablando aumenta la posibilidad que incurra en imprecisiones las cuales son de mucha utilidad como contrargumento. Hay que tener cuidado de que esto no nos pase a nosotros.

Debemos de cuestionar los hechos que cita nuestro oponente haciendo preguntas. En muchas ocasiones, con el ímpetu de ganar un debate, nuestro oponente comienza a hacer aseveraciones vagas. Indagando, con preguntas (pidiendo ejemplos, más detalles etc.), acerca de estas aserciones en muchas ocasiones termina exponiendo los errores de su argumento.

Hay que ser buen perdedor. Algo fundamental en un buen debatiente es reconocer que ha perdido. Con frecuencia este no es el caso, en muchas ocasiones el perdedor no sabe perder y continúa debatiendo, después de haber perdido claramente, nada más por debatir y haciendo que todo termine en una situación incómoda. También es importante mantener la humildad antes, durante y después del debate; no hay nada peor que un debatiente arrogante. Manteniendo la humildad nos hace ver bien si ganamos, y si perdemos muestra que somos un digno debatiente.

El uso de la lógica y el razonamiento sistemático es fundamental en un debate. Con este propósito es indispensable conocer las falacias lógicas (error en el razonamiento) para detectarlas y evitar, también, que se infiltren en nuestro argumento. Hay un gran número de falacias pero me enfocare en ilustrar algunas de las más importantes:

Ad Hominem (ataque a la persona) este constituye en ignorar el argumento y enfocarse en el argumentador.

Ejemplo I:

a) Persona A: “El salario mínimo tiene un efecto negativo en el desempleo. La evidencia indica que la imposición o aumento de un salario mínimo causa un aumento en el desempleo”

b) Persona B: “Tus aseveraciones no pueden ser válidas porque eres partidario de la eliminación del salario mínimo”

Respuesta: la refutación de B es falaz porque está refutando la postura de A no con evidencia científica sino con un ataque personal.

Ejemplo II:

“Tú eres un idiota, tu postura no puede ser cierta”

Respuesta: Una ataque personal no invalida un argumento.

Apelando a una autoridad este es un argumento en el que se apela a alguien que tiene alguna autoridad –como algún político, una celebridad, algún experto en algún campo definido (pero no necesariamente con respecto al tema del debate), a la mayoría o alguna costumbre. Aunque algunas veces la autoridad tiene verdadera legitimidad sobre el tema pero no siempre es garantía.

Por ejemplo: “Bill Clinton asegura que el calentamiento global es causado por el hombre”

Respuesta: Una aserción así es cuestionable ya que se apela la opinión de una celebridad en virtud de ser famoso y no en virtud de su experiencia en el campo de la ciencia.

Dicotomía falsa esto ocurre cuando un argumento se reduce a solo dos opciones en una situación donde hay más opciones.

Ejemplo:

“Dices que no estás de acuerdo en la guerra contra el terrorismo, entonces estas con los terroristas”

Respuesta: el hecho que no apoye la guerra contra el terrorismo no quiere decir que apoye a los terroristas, solo quiere decir que no se está de acuerdo con la manera específica (la guerra) en que se combate.

Ejemplo II: “estas con nosotros o estas contra nosotros”

Non Sequitur este es un argumento que no sigue una conclusión lógica de las premisas que le anteceden.

Premisa A: “Todos los seres humanos son mortales.”

Premisa B: “Este gato es mortal.”

Conclusión: “Este gato es un hombre.”

Falacia ad populum este es un razonamiento donde se esquiva deliberadamente el tema central del debate y se apela a las emociones o a una mayoría con el fin de ser persuasivo.

Persona A: “este libro es muy bueno porque ha roto records de ventas”

Persona B: ¿Se sabe cuántos lectores les gusto el libro? Las altas ventas de un producto no necesariamente son un indicio de que el producto es bueno (la comida chatarra, o los cigarrillos son algunos ejemplos).

Ejemplo II: “los ecologistas dicen que el calentamiento global está sucediendo  porque la mayoría de los ecologistas dicen y lo creen así”

Respuesta: esta es una aserción falaz porque la ciencia no depende de la opinión popular sino de evidencia corroborarle.

Generalizaciones absurdas las generalizaciones son una trampa que hay que evitar en un debate.

Ejemplo:

Persona A: “La verdad es que no hay ninguna verdad absoluta”

Respuesta: Esta aserción es una clara contradicción ya que se está tratando de afirmar la inexistencia de verdades absolutas precisamente afirmando una verdad absoluta: “la verdad es que no hay ninguna…”

Hombre de paja (cortina de humo) esta es una táctica donde se malinterpreta deliberadamente la posición del oponente creando así un argumento que no es el tema central, el oponente procede a refutar el argumento que falsamente le adjudicado al oponente.

Ejemplo:

Persona A: “El jefe de las fuerzas armadas está haciendo un excelente trabajo quiere aumentar la efectividad y eficiencia del ejército, parte de su plan es eliminar la división de infantería”

Persona B: “El jefe de las fuerzas armadas no le importa la seguridad nacional; Tú mismo dices que el general está empeñado en debilitar las fuerzas armadas”

Persona B saca de contexto el comentario de persona A –implicando que la intención del general al reducir la infantería es porque quiere disminuir la protección nacional sin considerar que tal vez, el general quiera mejorar la efectividad del ejército asignando los recursos económicos de la infantería a la fuerza aérea. B crea el argumento de un  “hombre de paja” el cual refuta “el general está empeñado en debilitar las fuerzas armadas” dando la impresión de que gano el argumento.

Envenenar el pozo mostrar información negativa de una persona, antes de que esta hable, y así desacreditar su argumento.

Ejemplo:

“Carlos es un pedante y piensa que es un erudito, veamos qué es lo que tiene que decir acerca del tema que estamos debatiendo.”

Estas son solo algunas de las falacias lógicas con las que debemos de estar familiarizados. No es necesario estar participando en un debate para poner en práctica nuestra habilidad de identificar estas falacias. Esta destreza se puede aplicar para discernir nuestra postura y razonamiento acerca de cualquier tema, refinado así nuestro intelecto. Esta destreza es muy útil para hacer juicios razonados en cuanto a la información que recibimos a travez de amigos, medios de comunicación, comerciales, noticieros y demagogos etc.

El concepto del debatir utilizando la lógica como medio se desarrolló en la antigüedad, alrededor del siglo quinto y cuarto a. de C. Uno de los grandes maestros del debate fue el filósofo Sócrates. Platón escribió varios diálogos que ilustran la brillante habilidad de razonar y consecuentemente de debatir del gran maestro Sócrates. Así que la lectura cuidadosa de los diálogos que sostuvo Sócrates antes, durante y después de ser condenado a muerte (Eutifrón, Apología, Critón, y Fedón), son de invaluable utilidad para el desarrollo lógico y sistemático de razonar –el texto de estos diálogos se pueden encontrar y leer, sin ningún costo, en este link. [1]

No debemos olvidar que el propósito de debatir es de llegar a la verdad acerca de algún tema, de ahí que, identificar los errores de razonamiento lógico equivale a identificar la obstrucción voluntaria o involuntaria de la verdad. Es importante entonces utilizar nuestra habilidad de debatir responsablemente evitando que sea solo un medio para alimentar nuestro orgullo o vanidad.

Como cualquier destreza, la habilidad de debatir se desarrolla con práctica y mejoramiento metódico. Esta es una habilidad que nos da innumerables beneficios en muchos aspectos de la vida diaria, pero sobretodo nos ayuda a refinar nuestro intelecto. Saber debatir no solo ayuda a formular argumentos sólidos e incisivos, sino que demás traen un sinnúmero de beneficios adicionales como: mejora el  pensamiento crítico, la capacidad analítica, ayuda adquirir la habilidad de pensar de una manera sistemática y lógica. Todos esto beneficios tienen un profundo efecto en la vida diaria del hombre.

[1] http://www.cayocesarcaligula.com.ar/grecolatinos/index.html

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